El charango, un instrumento de origen andino, ha evolucionado para adaptarse a diversos géneros musicales como el rock, el jazz y el tango, además de su tradicional folclore.
Aunque en la América prehispánica no existían instrumentos de cuerda, la llegada de los españoles introdujo instrumentos europeos como el timple canario, que se presume es un antecesor del charango.
El instrumento posee diez cuerdas distribuidas en cinco pares, con la particularidad de que la tercera cuerda central es octavada, generando un sonido agudo y grave simultáneamente. Su orden de cuerdas alternado permite que los sonidos perduren y se superpongan, creando una sonoridad característica.