Se discuten las supuestas conspiraciones detrás de la derrota de Argentina en el Mundial, analizando las declaraciones de jugadores como Cuti Romero y De Paul. Se cuestiona la narrativa de un complot internacional en contra del equipo.
Se desestima la idea de que el equipo jugó para atrás, argumentando que la derrota se debió a factores físicos y tácticos. Se critica la proliferación de teorías conspirativas en redes sociales y algunos medios, que buscan explicaciones complejas a la caída del equipo.
Se reflexiona sobre la importancia de valorar el esfuerzo y la resiliencia de los jugadores, a pesar de las críticas y las teorías infundadas. Se compara la situación actual con el Mundial de 2018, destacando el trabajo de Scaloni en la formación de un nuevo equipo.