Se discuten las teorías conspirativas que surgieron a raíz de la final del mundo, alimentadas por interpretaciones de videos y declaraciones. Estas teorías sugieren que hubo circunstancias ajenas al juego que influyeron en el resultado, incluyendo la participación de figuras políticas y organismos internacionales como el FBI.
Los panelistas desestiman estas teorías, argumentando que se basan en especulaciones sin fundamento y en la dificultad de aceptar que la selección no rindió como se esperaba. Se señala que estas conjeturas buscan legitimar una narrativa preestablecida sobre la derrota.