Se plantea la posibilidad de una "Finalísima" entre Argentina y España, pero se descarta la idea. Se argumenta que el campeón (Argentina) impone las condiciones y no necesariamente jugaría un partido adicional.
Se compara la situación con la "Finalísima" recordada de Leonardo Simons, indicando que ese tipo de partidos ya no tienen la misma relevancia.
Se sugiere que España, tras ser campeona, podría proponer un nuevo partido si se siente segura de ganar, pero se duda de que Argentina acepte, dado el desgaste y la importancia de la victoria obtenida.