Se genera un debate sobre si las víctimas de delincuencia deberían armarse para defenderse. Se argumenta que, en casos donde los delincuentes están armados, las víctimas también deberían tener la posibilidad de hacerlo para igualar las condiciones. Se mencionan casos donde víctimas armadas lograron sobrevivir a asaltos.
Sin embargo, otros participantes del debate expresan preocupación por la proliferación de armas y el riesgo de que la situación derive en un enfrentamiento generalizado. Se enfatiza la importancia de que las fuerzas de seguridad sean las encargadas de portar armas y de garantizar la seguridad de los ciudadanos, y se cuestiona la falta de recursos y preparación de la policía.