Se analiza el accionar de los delincuentes que roban motocicletas, observando la comodidad y familiaridad con la que manejan y se apoderan de los vehículos. Se debate sobre el destino de las motos robadas: si siguen siendo utilizadas para cometer más delitos o si son vendidas.
Se menciona la existencia de un procedimiento para adulterar las motos robadas, aunque no se detallan los pasos específicos para evitar hacer apología del delito. Se hace referencia a un "revenido químico" como parte de este proceso.