Se analiza la difusión de una campaña contra la selección argentina, que se presenta con dos vertientes: el odio por la "intensidad" del juego argentino y una teoría conspirativa que tilda a Argentina de "país racista". Esta última se vio impulsada por publicaciones en redes sociales, replicadas por Samuel Jackson, que citaban a estudios universitarios y a la "teoría crítica de la raza" de la ideología "woke".
Se argumenta que la ideología woke busca exacerbar las diferencias sociales para generar conflictos, identificando al "hombre blanco" como opresor de minorías. En este contexto, se señala que la ausencia de jugadores afrodescendientes en la selección argentina se interpreta como evidencia de racismo, a pesar de que la población afrodescendiente en Argentina es mínima (0,7%) en comparación con otros países como Estados Unidos (14%) o Colombia (10%).
Se explica que la baja presencia de afrodescendientes en Argentina se debe a razones históricas, como la poca llegada de esclavos africanos y la abolición temprana de la esclavitud. Además, se destaca que la discriminación es baja y el mestizaje es alto, lo que para la ideología woke es "terrible" porque necesita diferencias marcadas para crear conflicto. Se concluye que Argentina es un país poco racista, incluso un "oasis" en el mundo en términos de convivencia racial, donde el término "negro" puede usarse cariñosamente sin connotaciones negativas.