Se analizó la recepción de la Selección Argentina en el aeropuerto de Ezeiza, contrastándola con la llegada del presidente francés Macron en una visita de estado. Mientras Macron fue recibido con honores institucionales, la recepción a los jugadores fue percibida como poco protocolar y carente de la solemnidad esperada tras ganar un mundial.
Se criticó la organización del evento en Ezeiza, sugiriendo que debería haber sido más institucional o simplemente un saludo a la gente. Se mencionó el incidente de Macron al bajar del avión, donde fue recibido por un hombre con chaleco amarillo en medio de protestas, como ejemplo de una recepción más significativa.
Se destacó la actitud del Dibu Martínez al bajar del avión, siendo el único en saludar a la gente, mientras que otros jugadores mostraron caras de disgusto ante la situación. Se hizo hincapié en que, a pesar del frío y la espera, la gente quería expresar su afecto a los jugadores.