Se discute la naturaleza de la competitividad en el deporte, donde es natural desear la caída del equipo contrario, incluso de selecciones como la española. Se compara con la rivalidad entre equipos como Boca y River.
Se plantea la idea de que desear el fracaso de un rival no implica necesariamente descalificarlo de forma proporcional o desafortunada, y que los jugadores argentinos demostraron su valía en la cancha.