Se reflexiona sobre la creciente necesidad de vivir encerrados y la libertad de los delincuentes, a pesar de los esfuerzos de los ciudadanos por protegerse.
Se critica el hecho de tener que invertir en rejas, cámaras de seguridad, alarmas y otros sistemas de protección, cuando se pagan impuestos que deberían garantizar la seguridad pública.
Se menciona el caso de San Isidro, donde se intentó construir un muro para separar el barrio, pero fue derrumbado, generando controversia.