Se analiza el interés de Chiqui Tapia en realizar un documental sobre su vida y gestión en la AFA, buscando mejorar su imagen pública.
Se menciona la posible participación del productor Fernando Zulichin, con conexiones en Hollywood y con figuras como Trump y Putin, en la realización del documental.
Se destaca la estrategia de Tapia de asociarse con figuras de poder y la FIFA para obtener beneficios y lavar su imagen, especialmente en un momento de investigaciones judiciales.
Se reflexiona sobre la temporalidad de estas acciones, sugiriendo que el interés por un documental surgiría a raíz de los problemas legales que enfrenta Tapia.