Se denuncia una campaña internacional en contra de Argentina, que incluye acusaciones de racismo por parte de figuras como Samuel L. Jackson. Se mencionan críticas previas de políticos de Inglaterra y la prensa suiza, así como el enojo de la presidenta de México y el alcalde de Nueva York.
Se cuestiona la veracidad de estas acusaciones, sugiriendo que responden a intereses y resentimientos, como el caso de la bandera de Malvinas y la postura de Argentina en el conflicto palestino-israelí.