Sri Lanka atraviesa un brote de dengue que ha causado la muerte de 53 personas y ha confirmado 76.000 casos. Las autoridades sanitarias están llevando a cabo una campaña de desinfección en las calles y solicitan a la población que acaten las recomendaciones para evitar la propagación del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad.
Se insta a la ciudadanía a desagotar recipientes que puedan acumular agua, ya que estos son el hábitat ideal para la reproducción del mosquito. Los hospitales están trabajando al límite y el gobierno ha intensificado los operativos. El país busca incorporar vacunas para reducir el impacto de la epidemia, que ya es considerada de gran magnitud, similar a la vivida en 2017.