La historia de la población afrodescendiente en Argentina es compleja y marcada por diversas prácticas que han tendido a invisibilizar su presencia. A diferencia de otros países, Argentina se forjó una identidad como nación blanca desde finales del siglo XIX, lo que influyó en la percepción y registro de su población.
Existen diversas razones para la menor presencia de afrodescendientes en comparación con otros países de la región. Si bien el mestizaje fue un factor, también hubo prácticas de segregación, como el desplazamiento de la población negra a zonas periféricas de Buenos Aires a finales del siglo XIX. Esto, sumado a una menor escala demográfica inicial del Virreinato del Río de la Plata en comparación con Brasil o Estados Unidos, contribuyó a una menor visibilidad.
La economía de la época, basada en mano de obra esclava, también jugó un papel. Si bien se estima que llegaron alrededor de 200.000 esclavos africanos durante el periodo colonial, su distribución y posterior dilución a través del mestizaje y la inmigración europea llevaron a una disminución de su presencia visible. La Asamblea del Año XIII, con la "libertad de vientre", si bien no abolió la esclavitud de inmediato, marcó un paso hacia su extinción gradual, que se completaría hacia 1860.