Se argumenta que la campaña contra Argentina es en realidad una campaña anti-Occidente, y que el país es atacado por estar alineado con Occidente y no con la izquierda, Rusia e Irán.
Se cuestiona la acusación de racismo hacia Argentina, señalando que la falta de diversidad racial en la selección es utilizada como argumento, pero se contrapone con la realidad de otros países y la historia de la inmigración en Argentina.