Andy Barnham asumió como nuevo primer ministro de Gran Bretaña, sumando a los siete mandatarios que ha tenido el país desde la aprobación del Brexit en 2016. Su asunción marca un período de inestabilidad política que se remonta a la era de Margaret Thatcher.
Barnham, del Partido Laborista, prometió un plan a 10 años enfocado en el bienestar social, la reforma educativa, viviendas sociales y la incorporación de jóvenes al mercado laboral. Se aleja del ajuste propuesto por su antecesor, Keir Starmer, y busca estimular la economía a través del consumo.
Sin embargo, analistas señalan que el nuevo primer ministro no ha abordado la profunda crisis económica y el estancamiento productivo que enfrenta Gran Bretaña, el más bajo del grupo de los siete. La discusión de fondo en el Partido Laborista parece centrarse en ganarle a la ultraderecha liderada por Nigel Farage.