Se discute la humanidad de Scaloni y su capacidad para conectar con los jugadores, considerándolo un activo importante para la selección. Se menciona que, a pesar de su efectividad, algo pareció molestarle tras el Mundial.
Se hace hincapié en la comunicación de Scaloni con los jugadores y su sintonía con Messi. Se sugiere que hubo una molestia o algo que incomodó a Scaloni, lo que pudo haber sido remarcado por Otamendi y Pedri, relacionado con comentarios del periodismo y la FIFA.