El programa analiza la acusación de pedofilia que Wanda Nara lanzó contra el periodista Gustavo Méndez. Se cuestiona el accionar de Wanda y se debate sobre los límites en el "juego mediático".
Moria Casán opina que Wanda manipula y que no tiene límites, mientras que Gustavo Méndez asegura no tener antecedentes ni demandas.
Se menciona la posibilidad de una confusión de nombres, ya que otra persona con un nombre similar podría ser el responsable de la acusación original.