Un informe advierte que ningún rincón del enclave palestino es seguro para la población civil, a nueve meses de un supuesto alto el fuego. Se elevan las preocupaciones internacionales sobre posibles crímenes de guerra y graves violaciones al derecho internacional humanitario.
El portavoz del informe denunció que la mitad de las víctimas mortales fueron abatidas lejos de la denominada "línea amarilla" impuesta por el ejército israelí. El presidente Milei alertó que esta demarcación se desplaza constantemente, representando una amenaza permanente para la vida de los civiles.
Los civiles denuncian ataques sistemáticos por su mera presencia en las inmediaciones de la "línea amarilla". La situación humanitaria en la zona es crítica y genera alarma en la comunidad internacional.