Se advierte sobre la importancia de cumplir los mandamientos de Dios para evitar el infierno, incluso si la creencia en su bondad es fuerte.
Se hace un llamado a la reflexión sobre la propia vida y las acciones, instando a no callar lo que se considera importante decir.
Se enfatiza la necesidad de vivir de acuerdo a los preceptos divinos, recordando que el tiempo es limitado y el juicio final es una realidad.