Leo, un pasajero que viajaba de Formosa a Buenos Aires en colectivo, relata la emotiva experiencia de ver la final del Mundial en el transporte público. Confiesa haber sufrido el partido y contenido las ganas de llorar para no "pasar vergüenza".
El joven se emociona al ver llorar a Messi y al arquero, lo que lo "quebraba por dentro". Agradece a la selección por la felicidad brindada en 2022 y recuerda con dolor la final perdida contra Alemania en 2014. Se muestra contento y sin reproches hacia el equipo, a pesar de haber perdido la final más reciente, sintiéndose orgulloso de la entrega y de haber llegado hasta allí.