Alfredo relata cómo su vida, marcada por una profunda crisis económica y un matrimonio desgastado, se transformó al acudir a la Iglesia Universal.
Él y su esposa, con ocho hijos, trabajaban pero el dinero no alcanzaba, generando discusiones y frustración. La situación los llevó a endeudarse y a vivir con necesidades constantes.
Tras asistir a la Iglesia Universal, obtuvieron la visión para emprender por su cuenta. Comenzaron con un pequeño negocio en el garaje, que fue creciendo hasta alquilar depósitos más grandes, contratar empleados y adquirir varios autos cero kilómetro.