La convivencia entre argentinos y españoles en España durante los festejos del Mundial generó momentos de tensión, especialmente en Barcelona.
Si bien hubo respeto y admiración por Messi, se reportaron insultos de parte de algunos españoles hacia los argentinos en medios y transporte público, evidenciando una división.
Se contrasta la celebración ordenada en Madrid con la situación en Barcelona, donde ocurrieron incidentes aislados, y se reflexiona sobre la intensidad de las celebraciones latinoamericanas frente a las europeas.