La llegada de la Selección Argentina a Ezeiza estuvo marcada por la ausencia de funcionarios nacionales, en contraste con el recibimiento de 2022. El gobierno de Javier Milei no tuvo representación en el aeropuerto, evidenciando una relación tensa con la AFA y el equipo.
Se menciona que Messi, como capitán, dio libertad al plantel, y más de la mitad de los jugadores no viajaron en el avión oficial. La decisión de no enviar funcionarios a recibir a los subcampeones contrasta con la gestión anterior de Alberto Fernández, que sí tuvo presencia oficial en 2022.
Se especula que esta ausencia podría ser una estrategia para evitar controversias, especialmente después de declaraciones previas del presidente Milei hacia la selección. La AFA y el gobierno habrían tenido desacuerdos previos, como en el tema de las sociedades anónimas deportivas.