Los rebeldes hutíes de Yemen acusan a Arabia Saudita de bombardear el aeropuerto de Saná, capital yemení, e impidiendo el aterrizaje de un avión iraní que transportaba una delegación a Teherán.
Arabia Saudita afirma haber atacado el aeropuerto para prevenir el aterrizaje de la aeronave de Mahan Air, la cual no había obtenido autorización previa de la coalición liderada por Riad para sobrevolar el espacio aéreo yemení.