Nico Tagliafico tuvo una destacada actuación en la final del Mundial 2026, logrando controlar a Lamine Yamal, a pesar de la diferencia de edad y tamaño. Tagliafico demostró un gran compromiso, negándose a salir del campo a pesar de las molestias físicas, lo que Scaloni calificó como parte del ADN del equipo.
Si bien se especula sobre si la molestia de Tagliafico fue un calambre o la lesión que arrastraba, se considera que su desempeño fue crucial para contener los embates del joven jugador español. La exigencia del partido y el control constante sobre Yamal, quien a pesar de su juventud mostró destellos de gran calidad, fueron aspectos destacados.
Scaloni expresó su orgullo por Tagliafico y el resto de sus compañeros, resaltando el ADN del equipo y la voluntad de no rendirse. La actuación de Tagliafico se convierte en un símbolo del esfuerzo y la entrega de la Selección Argentina en la final del torneo.