Se especula que la decisión del plantel de no ir al Obelisco fue para priorizar el contacto con la gente y evitar grandes festejos tras la derrota.
Se compara la situación con momentos personales de dolor o derrota, donde no hay ánimo para celebrar. El gesto de estar con la gente se considera más importante que un festejo masivo.
Se menciona que la gente está agradecida y que el plantel entendió la importancia de este contacto, a pesar de la sobriedad del recibimiento.