La Selección Argentina arribó a Ezeiza tras su participación en el Mundial. Lo que se esperaba como un gran festejo con feriado nacional se convirtió en un recibimiento protocolar, decidido por los propios jugadores.
La decisión de no realizar un festejo masivo se debió a que muchos jugadores prefieren priorizar su descanso y reunirse con sus familias antes de reintegrarse a sus clubes. Además, el equipo viene de un mundial muy largo y con una derrota, lo que influyó en la decisión de no generar un evento de gran magnitud.
Algunos jugadores, como Messi y De Paul, no regresaron al país en este vuelo, ya que se quedaron en Estados Unidos o se dirigieron a otros destinos para continuar sus vacaciones. Messi, en particular, viajará a Rosario en un vuelo privado para reunirse con su familia.
El recibimiento en Ezeiza contó con una banda militar y alfombras rojas, similar a la bienvenida que se le daría a una delegación extranjera. Los jugadores se trasladaron luego en micros hacia el predio de la AFA, donde se realizará una cena privada para ellos y sus familias.