La locura se desató en la autopista mientras el micro de la Selección avanzaba lentamente. Los hinchas, con bombos y cánticos, no querían perderse el momento, intentando seguir al vehículo de cerca.
Algunos se subieron a los camiones para tener una mejor vista de los jugadores, quienes respondían a los saludos y al cariño de la gente. A pesar del frío y la llovizna, la multitud festejaba este encuentro único.
Los jugadores se mostraron agradecidos por el recibimiento, impregnándose del amor y el cariño del pueblo argentino. El cambio del microtechado al descapotable permitió un contacto más visual y emotivo con los fanáticos.