Se analiza el liderazgo de Scaloni, destacando su rigurosidad combinada con respeto y una buena palabra, en contraste con el autoritarismo que puede implicar maltrato. Se ejemplifica con la figura de Campanella como director riguroso pero amable.
Se diferencia entre ser autoritario y ser autoridad, señalando que la autoridad se basa en el respeto y el reconocimiento del rol, mientras que el autoritarismo puede derivar en agresión. La coherencia y tranquilidad de Scaloni son puntos clave.