Diego Boninski describe a Lionel Scaloni como una persona transparente y genuina, reflejando en su vida personal las mismas cualidades que muestra públicamente. Su esposa, Elisa Montero, reside con él en Mallorca, un lugar que describen como apacible y tranquilo, donde la gente vive con las puertas abiertas.
La cercanía de Scaloni con la gente y su humildad son aspectos destacados por Boninski. A pesar de la fama y los logros obtenidos, Scaloni mantiene un perfil bajo y una conexión profunda con sus raíces y su familia, viviendo en un entorno que él mismo califica como idílico.