Las palabras de Scaloni reflejan el sentir general de agradecimiento y tristeza tras la derrota en la final. A pesar de la caída, se reconoce el esfuerzo y la entrega de los jugadores, lo que dificulta hacer reproches.
Se valora la importancia de haber llegado a la final, destacando que "cuesta un montón" alcanzar ese nivel. Aunque la victoria era el objetivo, el camino recorrido y el desempeño del equipo merecen un reconocimiento enorme.
Se expresa el deseo de que Scaloni continúe al frente del equipo, considerándolo un ejemplo de conducción. La dificultad de levantarse tras una derrota así es palpable, pero se enfatiza la necesidad de seguir adelante con la frente en alto.