Se analiza la presión que sintió la selección española, que buscaba su segunda estrella en el Mundial, a diferencia de Argentina, que ya contaba con una.
Se comenta la evolución del fútbol español y el sentimiento nacional generado a partir de la Eurocopa 2004 y el Mundial 2010, lo que incrementaba la expectativa sobre su desempeño.
Se compara el desempeño de España con el de Argentina en la final, señalando que a España le costó menos en fases previas, mientras que Argentina tuvo dificultades para entrar en partido.