Se analiza la ausencia de varios jugadores en el recibimiento de la Selección Argentina en Ezeiza, atribuyéndola al agotamiento tras 50 días de concentración y al Mundial. La corta duración de las vacaciones y la inminente reanudación de las ligas europeas influyen en los planes de los futbolistas.
Se especula que, de haber ganado, los planes de festejo habrían sido diferentes. El poco tiempo para recuperarse física y mentalmente tras la final es un factor clave. La rápida transición del partido a la vuelta a casa dificulta la asimilación de la experiencia.