Se analiza la polémica entrega de medallas a los jugadores argentinos por parte de Donald Trump, quien buscó un protagonismo excesivo y generó incomodidad. Se destaca la actitud de algunos jugadores, como Julián Álvarez y Lisandro Martínez, que evitaron el contacto con él.
Se recuerda episodios similares con figuras políticas como Macron en Qatar, Videla en 1978 y Putin en Rusia, quienes también se inmiscuyeron en la entrega de trofeos. Sin embargo, se considera que la actitud de Trump fue particularmente "grotesca" y egocéntrica.
Se cuestiona la permisividad de la FIFA y de Infantino ante estas situaciones, permitiendo que figuras políticas se apropien de momentos deportivos. Se reflexiona sobre cómo la política y el deporte a menudo se entrelazan de manera incómoda.