Roberto, padre de Rodrigo De Paul, expresa su orgullo por el desempeño de la Selección Argentina en el Mundial, a pesar de la dolorosa derrota en la final. Confiesa que su hijo sintió culpa y pidió perdón, pero él lo consoó recordándole el gran esfuerzo realizado.
Roberto comenta sobre el viaje de regreso, marcado por el cansancio y la tristeza, pero también por la satisfacción de haber llegado tan lejos. Destaca el apoyo incondicional del pueblo argentino, que les da fuerzas en los momentos difíciles.
Agradece la oportunidad de haber estado cerca de los jugadores y de haberles transmitido el cariño de la gente. La conversación revela la profunda conexión emocional entre la familia, los jugadores y los hinchas.