Un impresionante despliegue de seguridad se montó en los alrededores del predio de la AFA en Ezeiza para la llegada de la Selección Argentina. Más de 800 efectivos de diversas fuerzas, incluyendo infantería, policía rural, cadetes, policía aeroportuaria, bomberos, caballería y grupos de prevención motorizada, conformaron un extenso operativo.
El objetivo principal fue evitar la aglomeración de fanáticos, similar a lo ocurrido en mundiales anteriores, y controlar el acceso a la zona. Se implementaron cortes de tránsito en rutas clave como la Richeri, generando un considerable embudo para quienes se dirigían al aeropuerto internacional o intentaban circular por la zona.
La logística para el traslado de los jugadores también generó incertidumbre. Se especuló con la posibilidad de que el avión no aterrizara en el FBO tradicional, sino en el Hangar 5 de Aerolíneas, desde donde serían trasladados en helicóptero al predio de la AFA, una medida tomada también por las previsiones climáticas de mal tiempo.