La ONU trabaja intensamente para lograr una desescalada en el conflicto entre EE.UU. e Irán, abordando la situación desde perspectivas humanitaria, económica y bélica.
El organismo internacional insta a las partes a cesar las hostilidades y a recurrir a la diplomacia, reconociendo que la distancia geográfica dificulta la percepción de la magnitud del conflicto.
Se enfatiza la necesidad de una desescalada inmediata para evitar mayores pérdidas humanas y para mitigar las repercusiones geopolíticas y geofinancieras, como el aumento de transportes y problemas inflacionarios.
La ONU también reitera la importancia de proteger a la población civil, hospitales y escuelas, conforme al derecho humanitario internacional.
Además, se expresa preocupación por las amenazas a Arabia Saudita y el entorpecimiento de la actividad petrolera, instando al diálogo y al respeto de las resoluciones del Consejo de Seguridad.