El Mundial fue un éxito rotundo desde el punto de vista del espectáculo y el negocio, según análisis de Forbes. Faltando cuatro partidos para cuartos de final, la FIFA ya estimaba ganancias de 9 mil millones de euros.
Donald Trump, a pesar de no ser fanático del fútbol, siguió de cerca el evento y se involucró en la previa, mostrando una relación cercana con Infantino. La organización fue destacada por su eficiencia y el desarrollo del show.