El próximo Mundial presentará una logística sin precedentes al jugarse en seis países de dos continentes: Uruguay, Paraguay, Portugal, Marruecos y España. Esta migración transatlántica añade una capa extra de complejidad a la organización del evento.
Se anticipan desafíos considerables en cuanto a traslados, coordinación y adaptación para jugadores, equipos y aficionados, haciendo de este torneo una experiencia única en términos de planificación y ejecución.