Se critica al gobierno de Javier Milei por intentar politizar el reciente triunfo de la selección argentina en el mundial, a pesar de las declaraciones previas del propio presidente y del equipo de no hacerlo. Se señala la falta de comunicación directa entre el presidente y la delegación, y la intervención de intermediarios como Diego Santilli y Martín Menem.
Se afirma que el presidente Milei se "sobregiró" al intentar capitalizar el evento, generando resistencia en el equipo. Se menciona que en 2022 la selección ya había decidido evitar la politización de un festejo similar. La decisión del presidente de ofrecer un feriado nacional, supuestamente a discreción de los jugadores, es vista como un intento de transferir la responsabilidad y un error estratégico.