Medios internacionales como CNN y The New York Times publicaron editoriales que tildaban a Argentina de "tramposa" y acusaban al país de haber "comprado el campeonato", incluyendo al VAR, árbitros y demás personal.
Estas acusaciones, originadas en redes sociales y amplificadas por medios como The Athletic, generaron un clima de tensión. Incluso se llegó a mencionar que el FBI planeaba detener a Chiqui Tapia.
El seleccionado argentino, con Scaloni a la cabeza, intentó desestimar estas críticas, enfocándose en el juego y pidiendo no darles importancia a las redes sociales. Sin embargo, la polémica se intensificó con la aparición de la bandera de Malvinas en los festejos, lo que molestó a la FIFA y generó malestar en Europa, especialmente en Inglaterra.