Se denuncia que fuerzas británicas están extrayendo petróleo de aguas argentinas en las Islas Malvinas sin que el gobierno de Javier Milei emita protesta alguna. Se compara esta pasividad con la contundente reacción internacional que tuvo lugar en 2009-2010 cuando se inició la exploración petrolera en la zona.
Se mencionan las empresas Rockhopper (británica) y Navadis (israelí) como las involucradas en la explotación. Se critica que el actual gobierno no defiende los recursos naturales y se entrega la soberanía silenciosamente, a diferencia de administraciones anteriores que sí alzaron la voz y realizaron gestiones diplomáticas para evitar este tipo de acciones.