Se cuestiona la estrategia del gobierno de Javier Milei respecto a las Islas Malvinas, calificando sus declaraciones sobre una pronta recuperación diplomática como "relato mentiroso". Se recuerda que previamente la ministra Monte Oliva había intentado prohibir la exhibición de mapas de las Malvinas, considerándola una fuente de "odio".
Se señala la recurrencia del gobierno en anunciar hechos que no se concretan y se vincula esta actitud con la desesperación por mantener una narrativa favorable. Se menciona la aprobación de una resolución en Naciones Unidas de 1965 que insta al diálogo sobre la soberanía, un hecho que, según el análisis, el gobierno podría estar malinterpretando o utilizando de forma conveniente.