La euforia por el Mundial se vive intensamente en Atlanta, donde miles de argentinos se congregan para celebrar a la Selección. Martín Salwe, desde el centro de la ciudad, relata el fervor popular y la dificultad para conseguir entradas para la final.
Los precios de las entradas para el partido contra España se dispararon, alcanzando valores exorbitantes de hasta 15.000 dólares, lo que genera un debate sobre la accesibilidad para los fanáticos. La reventa y el oportunismo también se hicieron presentes, elevando aún más los costos.
El problema de los viajes y el alojamiento en Nueva York también se suma a la odisea de los hinchas argentinos. Los pasajes aéreos duplicaron e incluso triplicaron su valor, y encontrar hospedaje se volvió una misión casi imposible, con precios que desalientan a muchos.