Tras los festejos por el segundo puesto en el mundial, la zona del Obelisco y la Avenida Corrientes amanecieron con gran cantidad de basura y residuos. La limpieza de la zona comenzó temprano para permitir la circulación normal de transporte público y vehículos.
A pesar de la suciedad dejada por los asistentes, la ciudad de Buenos Aires va recuperando su ritmo habitual. Se espera que la afluencia de gente disminuya a medida que avanza el día, aunque la llovizna y la decepción por no haber ganado la copa podrían influir en el ánimo de los ciudadanos.