En la ciudad de Gao, Leo Frobenius adquirió un crisol con restos de vidrio supuestamente de Ife, lo que intensificó su fascinación por la "ciudad sagrada" en el sur de Nigeria.
Frobenius, descrito como un romántico alemán, creía que cuanto más antiguo algo era, más puro y auténtico resultaba. Buscaba con insistencia las realistas cabezas retrato de terracota, que consideraba la cumbre de la producción artística.
La leyenda de la ciudad lo atrajo hacia el sur, impulsado por su búsqueda de lo antiguo. Este interés lo llevó a profundizar en la historia y el arte de Ife, a pesar de que la ciudad ya estaba colonizada por los británicos.