Se cuestiona la decisión de Lionel Messi y Rodrigo De Paul de no viajar con el resto del plantel de la Selección Argentina, interpretándolo como una posible respuesta a declaraciones previas sobre la situación económica del país y el tema de las Malvinas.
Se establece un paralelismo con la actitud del gobierno anterior y el actual, señalando que mientras Alberto Fernández nunca criticó a la selección, el gobierno de Javier Milei sí tuvo críticas hacia las declaraciones de los jugadores, lo que habría generado malestar en el plantel.