Se relata la historia de "Richard", un influencer que supuestamente tiene una gran trayectoria en La Ferrere, llegando a tener monumentos y plaquitas en su honor. Se menciona que antes se dedicaba a "morir alambrados, árbitros de fútbol, alguna señora que compraba jamón".
Se describe cómo en La Ferrere era una "eminencia" y se cuenta una anécdota sobre cómo tiraban a los árbitros por el alambrado cuando no hacían bien su trabajo. Richard afirma haber aprendido a caer y morder el tobillo a un rival. La conversación tiene un tono humorístico y de exageración.