Se relata la historia de Vanessa, quien a los 26 años fue diagnosticada con una enfermedad autoinmune que cambió su vida. A raíz de la enfermedad, sufrió un accidente que le provocó fracturas en tres vértebras de la columna y un disco desplazado, dejándola postrada en cama por tres meses sin poder caminar.
Los médicos le indicaron que una operación podría dejarla en silla de ruedas, y ante la falta de soluciones, su esposo tuvo que buscar trabajos adicionales para cubrir los costos de la medicación. A pesar de los esfuerzos, no alcanzaba para comprar los calmantes necesarios para aliviar su dolor y poder asearse. Esta situación generó en Vanessa tristeza y depresión, llevándola a desear la muerte.